Archivo del blog

Mostrando entradas con la etiqueta Tercer año. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tercer año. Mostrar todas las entradas

martes, 23 de marzo de 2021

Rosita Forbes y el Uruguay: “un país gobernado por locos”

 

Rosita Forbes y el Uruguay: “un país gobernado por locos”

Tomado de Caetano Gerardo, “La República Batllista” Ediciones de la Banda Oriental, Uruguay, 2011. Capítulo XI, La “célebre exploradora” Rosita Forbes en el Uruguay de comienzos de los años 30, páginas 283 a 286.

La primera referencia que el suscrito tuvo sobre la existencia de Rosita Forbes y  sobre su pasaje por el Uruguay (por lo que sabemos, nadie antes había reparado en este acontecimiento y en su particular visión sobre el país) fue a partir del relevamiento del periódico nacionalista “La Tribuna Popular” de 1932, en el marco de una investigación en torno al proceso golpista que epilogaría con la crisis institucional del 31 de marzo de 1933. En ese contexto, pudimos fichar en dicho periódico un reportaje que se le hiciera por entonces a Rosita Forbes, en el que se recogía con avidez sus testimonios sobre el Uruguay. De algún modo, se manipulaba también sus expresiones para integrarlas en la campaña desatada entonces contra el batllismo, de la que participaba activamente este periódico nacionalista.

En ese marco de conflicto, la prensa antibatllista daba publicidad de manera frecuente por aquellos años el registro de visiones singulares de observadores extranjeros sobre la realidad uruguaya, presuntamente comprometidos en un juicio adverso sobre la experiencia reformista. Entre otros muchos resultaba en verdad particular la muy peculiar descripción que del Uruguay y de su vida política hacía en 1932 Rosita Forbes, calificada entonces como “periodista inglesa”, que acababa de terminar su periplo por ocho países sudamericanos (Brasil, Uruguay, Paraguay, Argentina, Chile, Bolivia, Perú y Ecuador, en ese orden). En esos momentos estaba precisamente terminando de escribir su libro con las crónicas de su viaje sudamericano.

  En un informe que publicó entonces “La Tribuna Popular”, bajo el sugestivo título de “El Uruguay es un país gobernado por locos”, Forbes anticipaba algunas de las impresiones que le había provocado su primer contacto con el país un año atrás. “Después de haber dejado el Brasil- decía-  (…) llegar al Uruguay es un rudo motivo de contraste. Dese aquel edén se llega a esta otra nación, donde, (…) está  entablada la lucha mas moderna del mundo, un experimento comparable al de Rusia, destinado a dejar exhausto al capital: Desde el jardín edènico a la utopía: he ahí el camino recorrido cuando se va desde el Brasil  al Uruguay (…). El esfuerzo por adelantar la legislación en el Uruguay, las nuevas leyes de progresista alcance social, ofrecen el espectáculo, en efecto, de una gran  valentía, pero también, si me es permitido decirlo, el  de un optimismo un poco acentuado. He creído siempre en el socialismo (…) pero así como he abominado del feudalismo en todas sus formas, no puedo dejar de ver en el Uruguay, (…) una suerte de feudalismo al revés. La reacción es tan extremada que invierte los términos, y donde antes se elevaba la supremacía  excesiva del capital, se levanta hoy la supremacía excesiva del obrero. No se puede construir con actos de parlamento, (…). El experimento del Uruguay-  admirable por tantos otros conceptos- produce en ese país la impresión de que los hombres son libres y los capitales están condenados. Esto no pasa de ser una utopía (…). En el Uruguay he encontrado (…) un gran optimismo, un increíble optimismo. (…)

Días después, “La Tribuna Popular” así comentaba las declaraciones de la periodista inglesa: “Rosita Forbes nos conceptúa inconscientes y lo que es peor, con toda razón (...) Pero cumple advertir, para la historia, que no todos los uruguayos somos políticos, o lo que es lo mismo, no todos somos locos” 

Más allá de lo altisonantes y  exóticas que sonaban las consideraciones y evaluaciones de que hacía Rosita Forbes sobre el Uruguay, su sorprendente “mirada” no dejaba de despertar interrogantes múltiples. La crónica de su viaje por el Uruguay en verdad no tenía ni tiene desperdicio. También llegó al país “por el fondo”, al decir de Methol Ferré, desde el Brasil y por Rivera, como había ocurrido en 1922 con José Vasconcelos. El origen de su viaje  “de exploración” sobre ocho países de América del Sur ha sido narrado por la propia Forbes en su autobiografía antes referida. Allí relata como en 1931 conoció a Lord D”Abernon (...) importante figura del Foreing Office, y a Lord Farington, “creador de la River Plate House, símbolo empresarial británico en todo el continente latinoamericano”. De acuerdo con su relato, fue este último quien organizó su viaje por un año en América del Sur, invitadas, (y financiadas) por la “British Railways and Land Development Companies”. En una nota introductoria a  su libro de viaje, Forbes en sus agradecimientos da pleno testimonio del fuerte respaldo político que tuvo su periplo tanto en Inglaterra como en los países sudamericanos que visitó. Allí expresa su reconocimiento a los presidentes y gobernantes de los países visitados, a los embajadores británicos que apoyaron su viaje, así como a empresarios y diplomáticos que la ayudaron en su larga travesía.

En su prefacio, Lord D”Abernon dejaba expresa constancia de que valoraba como “correctas” y asumía “con gran respeto” las opiniones de Forbes sobre Sudamérica, a lo que agregaba “Si son correctos (sus comentarios) , es importante que se les dé la máxima publicidad posible, pues no hay otro lugar en el universo donde los intereses ingleses estén más directamente implicados que en Sudamérica; no hay otro lugar donde el correcto entendimiento del posicionamiento de Inglaterra tenga mayor relevancia política y económica”. Las expresiones de D”Abernon cobraron especial relevancia en función de la principal hipótesis que manejaba Forbes a lo largo de toda la obra, sintetizada precisamente en un capítulo inicial titulado “La idea revolucionaria”. En su autobiografía, Forbes recordó que durante el año de su visita se sucedieron seis revoluciones en Sudamérica, reafirmando la razón de los dichos de D”Abernon: “en aquellas grandes repúblicas –añadió- tal como ya lo ví, las revoluciones actuaban como las elecciones en otros países más democráticos. (…) Yo diría que las revoluciones sudamericanas son el  resultado último de la presión que  la burocracia ejerce sobre el individuo” (…)        

    

domingo, 4 de noviembre de 2012

Actividad sobre revolución industrial






Actividad sobre revolución industrial:
(…)  Las principales condiciones previas para la industrialización ya estaban presentes en la Inglaterra del XVIII o bien podían lograrse con facilidad.  Los vínculos económicos, sociales e ideológicos que inmovilizaron a la mayoría de las gentes preindustriales en situaciones y ocupaciones tradicionales ya eran débiles y podían ser desterrados con facilidad. De ahí que no hubieran obstáculos insalvables para la transferencia de gentes ocupadas en menesteres no industriales a industriales. El país había acumulado y estaba acumulando un excedente lo bastante amplio como para permitir la necesaria inversión en un equipo no muy costoso, antes de los ferrocarriles, para la transformación económica. Buena parte de este excedente se concentraba en manos de quienes deseaban invertir en el progreso económico, en tanto que una cifra reducida pertenecía a gentes deseosas de invertir sus recursos en otras instancias (económicamente menos deseables) como la mera ostentación. No existió escasez de capital (…)  El país no era simplemente una economía de mercado —es decir, una economía en la que se compran y venden la mayoría de bienes y servicios—, sino que en muchos aspectos constituía un solo mercado nacional. Y además poseía un extenso sector manufacturero altamente desarrollado y un aparato comercial todavía más desarrollado. Tal como hemos visto, el transporte y las comunicaciones eran relativamente fáciles y baratos, ya que ningún punto del país dista mucho más allá de los 100 km. del mar, y aún menos de algunos canales navegables. Los problemas tecnológicos de la primera Revolución industrial fueron francamente sencillos. No requirieron trabajadores con cualificaciones científicas especializadas, sino meramente los hombres suficientes, de ilustración normal, que estuvieran familiarizados con instrumentos mecánicos sencillos y el trabajo de los metales, y poseyeran experiencia práctica y cierta dosis de iniciativa.  (..)  Requerían poca inversión inicial y su expansión podía financiarse con los beneficios acumulados. El desarrollo industrial estaba dentro de las capacidades de una multiplicidad de pequeños empresarios y artesanos cualificados tradicionales. Esto no quiere decir que  no surgieran obstáculos en el camino de la industrialización británica, sino sólo que fueron fáciles de superar a causa de que ya existían las condiciones sociales y económicas fundamentales, porque el tipo de industrialización del siglo XVIII era comparativamente barato y sencillo, y porque el país era lo suficientemente rico y floreciente como para que le afectaran ineficiencias que podían haber dado al traste con economías menos dispuestas. 
Tarea domiciliaria:
¿De qué habla el texto?
¿Qué permitió el excedente acumulado?
¿Qué era relativamente fácil  y barato y permitía el desarrollo comercial en Inglaterra?
¿Hubo obstáculos para el desarrollo de la revolución industrial?
Realizar el trabajo en forma individual o en grupos de hasta tres integrantes. Recuerden que no es copiar sino interpretar, vincular, reflexionar. Se valora presentación, ortografía, originalidad, vinculación, actitud hacia el  trabajo.   

jueves, 26 de julio de 2012

La revolución rusa,historiador Edward H. Carr.


La revolución rusa.
Edward H. Carr

Kairos –  Historia del Mundo Contemporáneo: La Revolución Rusa,

FUENTE: http://iris.cnice.mec.es/kairos/ensenanzas/bachillerato/mundo/textos/revolucionrusa_carr.doc

“Aunque la revolución de 1917 tuvo un significado mundial, también estuvo enraizada en condiciones específicamente rusas. La imponente fachada de la autocracia zarista encubría una economía rural estancada, que había hecho pocos avances sustanciales desde la emancipación de los siervos, y un campesinado inquieto y hambriento. Desde la década de 1860 venían actuando grupos terroristas, con estallidos recurrentes de violencia y represión. En este periodo tuvo lugar el nacimiento del movimiento narodnik, al que sucedería más tarde el Partido Socialista Revolucionario, y cuyo mensaje se dirigía a los campesinos. A partir de 1890, la industrialización comenzó a irrumpir de forma importante en la primitiva economía rusa; y el desarrollo de una clase industrial y financiera de influencia y riqueza crecientes, fuertemente dependiente del capital extranjero, potenció la infiltración de algunas ideas liberales occidentales que encontraron su más completa expresión en el Partido Kadete (Demócrata Constitucionalista). Pero este proceso se vio acompañado por el crecimiento de un proletariado de obreros fabriles y por los primeros síntomas de conflictividad proletarias; en la década de 1890 tuvieron lugar las primeras huelgas. Estos cambios se reflejaron en la fundación en 1897 de un partido marxista, el Partido Obrero Socialdemócrata Ruso, el partido de Lenin, Martov y Plejanov. El malestar latente surgió a la superficie con las frustraciones y humillaciones de la guerra ruso-japonesa.
La revolución rusa de 1905 tuvo un carácter mixto. Fue una revuelta de los liberales y constitucionalistas burgueses contra una autocracia arbitraria y anticuada. Fue una revuelta obrera, desatada por la atrocidad del “domingo sangriento”, y que condujo a la elección del primer soviet de diputados obreros de Petersburgo. Fue una extensa revuelta campesina, espontánea y carente de coordinación, a menudo extremadamente cargada de resentimiento y violencia. Estos tres cabos nunca llegaron a entrelazarse, y la revolución fue fácilmente dominada con el coste de algunas concesiones constitucionales, en buena medida irreales. Los mismos factores inspiraron la revolución de febrero de 1917, pero esta vez reforzados y dominados por el cansancio de la guerra y por el descontento general respecto a la forma en que ésta era dirigida. La abdicación del zar era lo único que podía detener la marea de revueltas. La autocracia fue reemplazada por la proclamación de un Gobierno Provisional basado en la autoridad de la Duma. Pero el carácter híbrido de la revolución se hizo una vez más evidente. Al lado del Gobierno Provisional se reconstituyó el soviet de Petrogrado –la capital había cambiado de nombre en 1914- según el modelo de 1905.
La revolución de febrero de 1917 trajo de vuelta a Petrogrado, desde Siberia y desde el exilio en el exterior, a una multitud de revolucionarios anteriormente proscritos. La mayoría de éstos pertenecían a una de las dos ramas –bolchevique y menchevique- del Partido Obrero Socialdemócrata o al Partido Socialista Revolucionario (SR), y encontraron una plataforma ya dispuesta en el soviet de Petrogrado. El soviet era en cierto sentido un rival del Gobierno Provisional establecido por los partidos constitucionales en la antigua Duma; la expresión “doble poder” fue acuñada para describir esta ambigua situación. Pero la actitud del soviet era mucho menos tajante. El esquema histórico de Marx postulaba dos revoluciones distintas y sucesivas, la burguesa y la socialista. Los miembros del soviet, con pocas excepciones, se contentaban con reconocer en los acontecimientos de febrero la revolución burguesa rusa que establecía un régimen democrático-burgués según el modelo occidental, y posponían la revolución socialista a una fecha futura aún indeterminada. La cooperación con el Gobierno Provisional era la conclusión de este punto de vista, que compartían los dos primeros dirigentes bolcheviques que regresaron a Petrogrado: Kamenev y Stalin.
La dramática llegada de Lenin a Petrogrado a comienzos de abril hizo añicos este precario compromiso. Lenin, en un primer momento casi en solitario incluso entre los bolcheviques, atacó la suposición de que el cataclismo que estaba teniendo lugar en Rusia fuera una revolución burguesa y nada más. El desarrollo de la situación después de la revolución de febrero confirmaría el punto de vista de Lenin de que aquello no podía mantenerse dentro de los límites burgueses. Lo que siguió al colapso de la autocracia no fue tanto una bifurcación de la autoridad (el “doble poder”) como una total dispersión de ésta. El sentimiento común a obreros y campesinos, a la vasta mayoría de la población, era de inmenso alivio entre el alejamiento de un íncubo monstruoso, sentimiento que venía acompañado de un profundo deseo de conducir sus propios asuntos a su manera, y de la convicción de que esto era posible, de un modo u otro, y fundamental.  Se trataba de un movimiento de masas inspirado por una ola de inmenso entusiasmo y por visiones utópicas de la emancipación de la humanidad de las cadenas de un poder remoto y despótico, y que no estaba interesado en los principios occidentales de democracia parlamentaria y gobierno constitucional proclamados por el Gobierno Provisional. Se rechazaba tácitamente la noción de autoridad centralizada. Por toda Rusia se extendieron los soviets locales de obreros y campesinos. Algunas ciudades y distritos se autoproclamaron repúblicas soviéticas. Los comités obreros de fábrica se atribuyeron el ejercicio exclusivo de la autoridad en su campo. Los campesinos se apoderaron de la tierra y la repartieron entre ellos. Y todo lo demás se eclipsaba ante la demanda de paz, de poner fin a los horrores de una guerra sangrienta y sin sentido (...).
Por tanto, cuando Lenin redefinió el carácter de la revolución en sus famosas “tesis de abril”, su diagnóstico mostraba a la vez agudeza y visión de futuro. Describía lo que había sucedido como una revolución en transición desde su primera etapa, que había dado el poder a la burguesía, a una segunda etapa, que daría el poder a los obreros y a los campesinos pobres”.
CARR, Edward H. La revolución rusa: De Lenin a Stalin, 1917-1929. Madrid: Alianza Editorial, 1988, p. 11-15.

Sobre revolución rusa

Revolución rusa:
Situación del imperio ruso zarista antes de iniciada  la revolución:

El imperio ruso era una vasta extensión territorial (22 millones de km2)170 millones de habitantes, la mayoría de estos habitaba las zonas rurales.
Existía un incipiente desarrollo industrial,  basado fundamentalmente en inversiones europeas.
Hacia 1905 se enfrentó en una guerra con Japón y fue derrotado a pesar de su aparente superioridad.
Fue en ese año en el que se produjo el primer intento revolucionario que cuestionaba el régimen zarista.
Una serie de cambios se produjeron a partir de allí aunque no colmarán las expectativas de los que pretendían modificar la realidad del imperio.
Los bolcheviques, liderados por Vladimir Illich Uliànov “Lenin”, formaban parte del partido social democrático ruso, trataban de poner en práctica el marxismo.
¿Qué significaba esto?
Como respuesta al problema obrero, durante la revolución industrial,  habían surgido distintos movimientos que trataban de dar solución a la situación del proletariado (clase trabajadora). Estaban los socialistas utópicos, estos creían que una sociedad ideal era posible, la pensaban en falansterios o espacios donde se viviría en armonía y cada cual  trabajaría según sus gustos pero aportando a la comunidad o falange.
Creen infinitamente en la bondad del hombre y su capacidad para la convivencia y la necesidad de distribuir los bienes que son considerados comunes.
Socialismo científico o marxismo: la corriente más importante surgida de la revolución industrial y pensada para la transformación de la realidad de la clase trabajadora, la que era explotada, la que no tenía solución a sus problemas, la que no podía acceder a su vivienda, la que precisaba tomar conciencia de su condición para poder cambiar.
Debían organizarse y tomar el destino en sus manos, terminar con la explotación, socializar los medios de producción, luchar por una sociedad sin clases ni distinciones.
Hacia 1848 Carlos Marx y Federico Engels publican el manifiesto del partido comunista, sentando las bases del socialismo que cuestiona al liberalismo y la burguesía que es la clase impulsora de dicha corriente y la que posee los medios de producción, son  los dueños de las fábricas. .
La revolución significó un quiebre importante para la Historia del mundo, hasta ese momento era impensable concebir un estado socialista, con medios de producción colectivizados, con control estatal de la economía, con tendencia a la igualdad de oportunidades desde la teoría, etc.
Algunas causas.
Crisis política, descontento de la población por la participación en la primera guerra mundial.
Falta de recursos para enfrentar la guerra.
 Falta de víveres y encarecimiento de precios.
Desconfianza hacia el zar Nicolás II.
Muchas bajas en la guerra y  negativa del ejército a seguir en el conflicto.
A partir de este fenómeno histórico surgió la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, el primer estado socialista en el mundo, ejemplo a partir de allí para otras revoluciones que buscarán imitarla, modelo opuesto al capitalismo y a la Democracia liberal de occidente. .
La revolución se consolida hacia 1921 cuando surge definitivamente  la URSS, pudo derrocar a las presiones internas y sobre todo la contrarrevolución de varios países europeos que no estaban de acuerdo con la existencia de una país socialista y lucharon para evitarlo, aunque sin éxito.
Luego de finalizada esta etapa, la URSS será aliada de EUA durante la segunda guerra mundial,  aunque las diferencias de sistema son enormes y los lleva a la separación luego de finalizado tal conflicto.

sábado, 21 de julio de 2012

Textos sobre propaganda y penurias de la población durante la "gran guerra"

Los siguientes artículos muestran cual era la  situación antes de iniciada la primera guerra mundial, cual fue el papel que jugaron los medios de comunicación para persuadir a la población de que era necesario entrar en un conflicto armado sin precedentes, y que los peligros en el  frente de batalla “eran escasos”-.
Además pone de manifiesto las penurias de la población de los países en guerra y como los estadistas justifican su ingreso a la misma.

El ambiente belicista en Europa.

"Francia no está aún preparada para el combate. Inglaterra se enfrenta con dificultades interiores y coloniales. Rusia rechaza la guerra, porque teme la revolución interior. ¿Vamos a esperar a que nuestros adversarios estén preparados o debemos aprovecharnos del momento favorable para provocar la decisión? Esta es la grave cuestión que hay que zanjar.
El ejército austríaco es aún fiel y útil. Italia está todavía firmemente ligada a la Triple Alianza e incluso si prefiere (...) mantener la paz para restañar las heridas de la última guerra, sabe (...) que si Alemania es derrotada, quedará sin remedio a merced de la violencia de Francia e Inglaterra y perderá su posición independiente en el Mediterráneo (...) Podemos igualmente contar llegado el caso con Turquía y Rumania (...) Podríamos tener la dirección de la política europea mediante una ofensiva resuelta, y podríamos asegurar nuestro porvenir.
Esto no quiere decir que debamos provocar la guerra; pero allá donde se manifieste un conflicto de intereses (...) no debemos retroceder, si no solucionarlo mediante la guerra y comenzarla con una ofensiva resuelta, poco importa el pretexto, porque no se trata de ese conflicto, sino de nuestro porvenir, lo que está en juego."

Extracto de un artículo aparecido en el diario alemán Die Post
 24 de febrero de 1914.
Propaganda francesa en plena guerra.
"Las balas alemanas no matan.
Nuestros soldados se han acostumbrado a las balas alemanas (...) Y la ineficacia de los proyectiles es el objeto de todas las conversaciones."
L'Intransigent, 17 agosto 1914

"Excepto cinco minutos al mes, el peligro es mínimo, incluso en las situaciones críticas. No sé como me las voy a apañar sin pegarme esta vida cuando la guerra acabe."
Petit Parisien, 22 mayo 1915

"La verdad es que algunos (los refugios de Verdún) son relativamente confortables: calefacción central y electricidad (...) La verdad es que uno no se aburría mucho."
Petit Journal, 1 marzo 1916

"Esperábamos la hora del ataque como el que espera una fiesta."
Petit Journal, 3 octubre 1915
"A propósito de Verdún: Las pérdidas han sido mínimas."
Écho de Paris, 25 febrero 1916



    








Situación general antes de la guerra.

La locura del verano de 1914 en Europa, clima de guerra.

"A través de las calles de Europa aparecía cada pueblo con su pequeña antorcha, y ahora ahí esta el incendio (...) La política colonial de Francia, la política hipócrita de Rusia y la brutal voluntad de Austria han contribuido a crear la situación terrible en la que nos encontramos.
Europa se debate en una gran pesadilla (...)
Ciudadanos, a pesar de todo, y os digo esto como una especie de desesperación, no hay más que una posibilidad de mantener la paz y de salvar la civilización, desde el momento en que estamos amenazados de muerte y salvajismo, la de que el proletario reúna todas sus fuerzas, y que todos los proletarios, franceses, ingleses, alemanes, italianos, rusos, pidamos a esos millones de hombres que se junten para que el latido unánime de sus corazones aleje la horrible pesadilla."

Jean Jaurès: Discurso en Lyon, 23 de julio de 1914

"Esta guerra no la hemos querido nosotros (...) Conducidos a la lucha, nos movilizamos para rechazar al invasor, para salvar el patrimonio de la civilización y la ideología liberal que nos ha legado la historia. No queremos que se pierdan las pocas libertades arrancadas a las fuerzas del mal con tantos sufrimientos. Contestamos "presente" a la orden de movilización. Nunca haremos una guerra de conquistas (...) Emperadores de Alemania y de Austria-Hungría (...) que habéis querido la guerra, nos comprometemos a doblar las campanas, tocar a muerto, de vuestro reino."

Léon Jouhaux: Discurso en los funerales de Jaurès, 4 de agosto de 1914







Penurias de la población civil

"Tal como estaba previsto, hay en el barrio una extrema penuria de harina y carne. Por consiguiente, la ración de pan queda fijada en 150 gramos por adulto y 75 por niño menor de diez años. Vosotros, panaderos, debéis elaborar una lista exacta de vuestros cliente, adultos y niño, que debéis controlar severamente. Para los carniceros, tomaréis en seguida las mismas disposiciones, la ración será de 75 gramos para los adultos y 47 gramos para los niños. Deberéis racionar según las instrucciones recibidas las legumbres y las patatas y recomendaréis rigurosamente que por economía no se pelen  las patatas antes de cocerlas."

Texto dirigido por el subprefecto de Valenciennes (Francia) a los alcaldes de los barrios, enero 1917.



Tercer año, tratado de Versalles.

En base a esta selección de artículos del tratado deben analizar su significado y resumirlos. 
Recuerden que por medio de este tratado Alemania es considerada como responsable de originar  la primera guerra mundial y será una de las causas de, el surgimiento del nacional-socialismo (nazismo) y de la segunda guerra mundial.  
Fragmentos de tratado de Versalles.

"Los Estados Unidos de América, imperio británico, Francia, Italia, Japón, potencias designadas por el presente tratado como las principales potencias aliadas y asociadas, de una parte (...) y Alemania, por otra, han convenido las siguientes disposiciones (...):
Art. 42. Se prohíbe a Alemania mantener o construir fortificaciones, sea sobre el lado izquierdo del Rin, sea sobre su lado derecho.
Art. 43. Se prohíbe igualmente en la zona definida en el art. 42, el mantenimiento y la concentración de fuerzas armadas (...).
Art. 45. En compensación de la destrucción de las minas de carbón en el norte de Francia (...) Alemania cede a Francia la propiedad entera y absoluta de las minas de carbón situadas en el Sarre.
Art. 119. Alemania renuncia, en favor de las principales potencias aliadas y asociadas, a todos sus derechos y títulos sobre sus posesiones en ultramar.
Art. 160. El ejército alemán será destinado exclusivamente al mantenimiento del orden sobre el territorio y a la policía de fronteras.
Art. 231. Los gobiernos aliados y asociados declaran y Alemania reconoce que Alemania y sus aliados son responsables, por haberlos causado, de todas las pérdidas y todos los daños sufridos por los gobiernos aliados y sus naciones como consecuencia de la guerra, que les ha sido impuesta por la agresión de Alemania y sus aliados."
Art. 232. Los gobiernos aliados y asociados exigen y Alemania adquiere el compromiso de que sean reparados todos los daños causados a la población civil de las potencias aliadas y asociadas, y a sus bienes.